Fórmula ganadora: el rosario y la Wawasana

Majo ansiosa a la carga. La primerita que pensaba acabar su año en noviembre y refugiarse en su hogar en diciembre está a punto de tirar la toalla para reconocer que, hagamos lo que hagamos, diciembre nunca será normal. Podré huir de todo, de todos los amigos secretos, los panetones de Wong semanales #asolo9lucas, la multicompra en Saga/Ripley #lamismavaina, pero nada cambiará el hecho de que es el último mes del año, el mes en el que, al menos yo, quiero acabar el stock de mis proyectos, como si el primero de enero naciera otro yo.

Además, para ser más fatalista, se cierran presupuestos (los de la chamba, los de la casa), se cambia la estación #medaalergiamidepósito y, por algún no extraño motivo, es justo el momento en el que más provoca (materialmente) renovar, renovar y renovar #pobremimarido. Los adornos navideños (¿será por eso que Christmas Store está repleto TODOS  los años ?), las cortinas de los baños, el color de la pared de la sala y hasta el color del pelo.

Y todo tiene que ser antes de fin de año: el estreno de la nueva agenda Mafalda, la puerta de la refri actualizada con las fotos del año viejo y la lista de playas menos contaminadas del verano.

En este momento, tiro la toalla. Tengo cosas más importantes por las cuales preocuparme hoy y ahora (mundo, lo siento, no podrás contra mis ganas de ser feliz), como de rezar unas Avemarías por mi familia, asegurarme de que mi marido descanse viendo su programa favorito y que mi Cris no pase calor en la noche. Por eso y muchas cosas más, rosario y Wawasana, vengan a mi casa esta Navidad.

Virgencita de Guadalupe

Cómo ganar la batalla contra la ansiedad

Por Esther Martínez, pediatra y acupunturista. Encuéntrala en Qi Point

Somos lo que comemos, lo que pensamos y lo que nos decimos a nosotros mismos. Somos un producto multifactorial de vivencias, sentimientos, ideas, valores y relaciones.

Cada experiencia, palabra o pensamiento segrega diferentes neurotransmisores que van modelando nuestra estructura cerebral, que nos condiciona a reaccionar ante una situación nueva, determinando nuestro éxito o fracaso.

La ansiedad se puede definir como un sentimiento continuo de tensión física o emocional. Viene del latín anxietas que significa aflicción. Es un reflejo de una mala adaptación al exterior: relaciones, trabajo, familia… Se rompe el equilibrio entre tú y tus circunstancias, te desbordas, te DESRREGULAS.

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Todos los seres vivos estamos dotados de MECANISMOS DE AUTORREGULACIÓN. Son los recursos internos (físicos o psíquicos) que nos permiten mantener el equilibrio con el exterior.

La autorregulación es la base de la inteligencia emocional. Dicha inteligencia está formada por el autoconcepto que tenemos de nosotros, las relaciones interpersonales, la resolución de problemas, el estado de ánimo o el manejo del estrés.

La autorregulación emocional permite mantener el equilibrio emocional para ajustarse a las circunstancias sin que estas nos sobrepasen o nos bloqueen.

 ¿CÓMO PODEMOS AUTORREGULARNOS?

Las 5 reglas de oro para gestionar tus emociones:

1.- “Eres lo que comes”: Si lo que entra por tu boca no es saludable, tu cuerpo estará mal nutrido y tus emociones mal gestionadas. Te animo a que reduzcas los azúcares, el café, el chocolate y las carnes rojas… NO pases hambre, eso nos vuelve irritables y no nos permite tomar buenas decisiones. Recuerda que después de comer el cerebro genera una sensación de calma y buen humor.

2.- Mens sana in corpore sano: Haz ejercicio para liberar tensiones y segregar endorfinas.

3.- “Decir NO es saludable”: Pon límites, da prioridad a lo importante y suspende lo que no te aporta nada bueno. Si no puedes con todo… empieza a decidir qué eliminar.

4.- “Nutre tu mundo interior”: Ten hobbies, pinta, cuida un jardín o lee libros… Conócete a fondo. Alimenta tu espíritu un poco cada día, dedícate unos minutos… Tú eres la persona que más te has de querer.

5.- “Menos dependencia farmacológica”: Nuestro cuerpo tiene los recursos para controlar la ansiedad y manejar el estrés: puede autorregularse. Las terapias holísticas estimulan el poder de sanación de nuestro propio organismo sin efectos secundarios. Alguna de ellas son la reflexología, el yoga, la terapia cráneo-sacral o la acupuntura.

Mamás ansiosas y guerreras

L@s que siguen el fan page del blog, habrán leído que he abierto un grupo que se llama “Mamás con ansiedad ¡y mucha garra!”, en Facebook. Varias de ustedes se han ido uniendo, lo cual me alegra muchísimo por todo el bien que nos podemos hacer. Algunas son ansiosas como yo, o sea, diagnosticadas; y otras, tienen la personalidad ansiosa pero felizmente no llegan al trastorno. De todos modos, tenemos vivencias muy parecidas y a cada mensaje, se responde con celeridad (es parte de nuestra fisionomía, je). Mil gracias a todas, en verdad.

Para mí ha sido difícil reconocer que sufro del trastorno de ansiedad o “trastorno de pánico”, porque nuestra sociedad aún no está preparada para asumir los problemas biológicos de tipo neurológico o psicológico como algo cada vez más común, y creen que porque vas al psiquiatra estás loca y no podrás asumir responsabilidades en tu vida. Es cierto que a veces uno puede llegar a incapacitarse, pero es un extremo. L@s “de mi especie” somos seres normales y corrientes, solo tenemos un pequeño problemita: la adrenalina se nos dispara en los momentos menos pensados. A ti, se te dispara cuando hay un temblor o te sientes en peligro. A mí, en cualquier momento. Eso, estoy convencida, no me hace anormal y ni siquiera se nota exteriormente, aunque la procesión se lleva por dentro. Usualmente uno se acostumbra a los síntomas (hiperventilación, sudoración, mareos, etc.) y tiene su forma de “procesarlos”. Sin embargo, cuesta, duele, porque justamente lo que te hace multitask, te detiene muchas veces y solo te queda respirar, llorar, levantarte, reír ante “un episodio más” y seguir para adelante.

 

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Por supuesto, no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Un doctor que es un ángel me está ayudando mucho, médicamente, al igual que la Dra. Esther Martínez, con una acupuntura fabulosa. Pero un factor determinante en estos casos es el temperamento y yo nací así: ansiosita, con ganas de comerme el mundo entero y el tamaño de la boca para solo el 0.001%. Perfeccionista, autoexigente, hiperresponsable, escrupulosa. O sea, estoy jodida, ja, ja.

Cuando quedé embarazada de Cris, todavía no tenía el tratamiento pero ya tomaba benzodiazepinas. Poquito, claro, pero no las pude dejar. Objetivamente, mi embarazo fue pulquérrimo, mas yo como yo, como Majo mamá, la pasé muy mal. Casi todo el tiempo me faltó el aire, no podía vivir sin una botella de agua, Raúl me tenía que echar aire con un periódico cuando me hiperventilaba… hasta que nació mi preciosura. Quisiera tener pronto a un preciosuro, mas sé que aunque mucho lo intente, llegará cuando Papá Dios, que es el que pone el alma, crea que es el momento correcto.

Si te ocurre algo parecido a mí y si quieres, puedes unirte. Te dejo el link:

Grupo Mamás con ansiedad ¡y mucha garra!

Por ahora, solo te puedo decir que lo más importante es aceptarte y luego atacar el conflicto: si eres perfeccionista, permítete equivocarte. Si eres autoexigente, date un break. Come saludable, camina (yo empiezo mañana 😀 ) y, si tienes fe, cuéntale a Papá Dios que tienes un pedidito que hacerle: ¡LA PAZ!