Cómo ganar la batalla contra la ansiedad

Por Esther Martínez, pediatra y acupunturista. Encuéntrala en Qi Point

Somos lo que comemos, lo que pensamos y lo que nos decimos a nosotros mismos. Somos un producto multifactorial de vivencias, sentimientos, ideas, valores y relaciones.

Cada experiencia, palabra o pensamiento segrega diferentes neurotransmisores que van modelando nuestra estructura cerebral, que nos condiciona a reaccionar ante una situación nueva, determinando nuestro éxito o fracaso.

La ansiedad se puede definir como un sentimiento continuo de tensión física o emocional. Viene del latín anxietas que significa aflicción. Es un reflejo de una mala adaptación al exterior: relaciones, trabajo, familia… Se rompe el equilibrio entre tú y tus circunstancias, te desbordas, te DESRREGULAS.

1403882804_124190_1403886379_sumario_grande

Todos los seres vivos estamos dotados de MECANISMOS DE AUTORREGULACIÓN. Son los recursos internos (físicos o psíquicos) que nos permiten mantener el equilibrio con el exterior.

La autorregulación es la base de la inteligencia emocional. Dicha inteligencia está formada por el autoconcepto que tenemos de nosotros, las relaciones interpersonales, la resolución de problemas, el estado de ánimo o el manejo del estrés.

La autorregulación emocional permite mantener el equilibrio emocional para ajustarse a las circunstancias sin que estas nos sobrepasen o nos bloqueen.

 ¿CÓMO PODEMOS AUTORREGULARNOS?

Las 5 reglas de oro para gestionar tus emociones:

1.- “Eres lo que comes”: Si lo que entra por tu boca no es saludable, tu cuerpo estará mal nutrido y tus emociones mal gestionadas. Te animo a que reduzcas los azúcares, el café, el chocolate y las carnes rojas… NO pases hambre, eso nos vuelve irritables y no nos permite tomar buenas decisiones. Recuerda que después de comer el cerebro genera una sensación de calma y buen humor.

2.- Mens sana in corpore sano: Haz ejercicio para liberar tensiones y segregar endorfinas.

3.- “Decir NO es saludable”: Pon límites, da prioridad a lo importante y suspende lo que no te aporta nada bueno. Si no puedes con todo… empieza a decidir qué eliminar.

4.- “Nutre tu mundo interior”: Ten hobbies, pinta, cuida un jardín o lee libros… Conócete a fondo. Alimenta tu espíritu un poco cada día, dedícate unos minutos… Tú eres la persona que más te has de querer.

5.- “Menos dependencia farmacológica”: Nuestro cuerpo tiene los recursos para controlar la ansiedad y manejar el estrés: puede autorregularse. Las terapias holísticas estimulan el poder de sanación de nuestro propio organismo sin efectos secundarios. Alguna de ellas son la reflexología, el yoga, la terapia cráneo-sacral o la acupuntura.

Lo que no sabías del estrés

Hace unos días, en el lugar donde trabajo, nos dieron una charla acerca de cómo combatir el estrés. Me pareció buenísima, y luego la “completé” con mi sesión de acupuntura – conversa con mi súper doc, Esther Martínez, de Qi Point. Les cuento.

 

acupuntura pediátrica

 

Psicológicamente, para que uno se sienta satisfecho con su día de trabajo (en casa o fuera de ella, ya seas ama de casa o estés en una oficina), una cierta cantidad de estrés es necesaria. Esa adrenalina, ese no sé qué que nos hace tomarnos una infusión de cacao o una Coca Zero y correr como el viento. El problema viene cuando esa cantidad es grande y rebasa nuestras capacidades (intelectuales, físicas, emocionales). Eso no se puede realmente determinar matemáticamente: cuatro actividades que generan presión, son suficientes; ocho, ya son exceso. No, el estrés es “personal”, cada uno tiene su propio nivel y su propia tendencia a asumir las tareas, ya sea de manera relajada o autoexigente.

Para acabar con la teoría: el estrés genera cortisol, un químico que causa síntomas negativos e incluso enfermedades en nuestro cuerpo. De ahí que estén ligados al estrés: contracturas, hipertensión, palpitaciones, dolores de cabeza, etc.

 

mama estresada

 

¿Saben quién es el gran aliado contra este superávit? Un superhéroe llamado endorfina.

 

endorfinas

 

La endorfina le dice al cortisol “¡fuera, aquí mando yo!” y nos vamos relajando. O sea, el quid del asunto es la segregación de endorfina. ¿Y cómo es eso, chico? Liberas endorfina cuando pasas por situaciones agradables: te cuentan una broma, te ríes, das un paseo… el estrés es personal, recuerda: cada uno tiene su propia forma. Por ejemplo, escribiendo un blog 🙂 . Mira esto:

 

diario de una endorfina

 

Yo les cuento la mía, por si les sirve: Dado que soy ALTAMENTE propensa a asumir las responsabilidades como si fueran un martillo, llevo meses con una contractura que no me deja ni masticar por un lado de la boca. Es un dolor que no se lo desearía ni al peor de mis ex (bueno, a uno creo que sí, jaja). Entonces, decidí comenzar un tratamiento con acupuntura, con Esther. Una mujer que además de ser acogedora, paciente y sensible,  es una ejemplar madre de 3 niños y se da el tiempo para seguir ejerciendo su profesión: pediatra y especialista en acupuntura de niños y mamás. No pude caer en mejores manos. Porque, además de lo que supone verme con ella, ¿saben lo que hace la acupuntura? ¡Libera endorfinas! ¡Eureka!

Por supuesto, también estoy tratando de comer sano y de generar esos “momentos agradables” de los que les hablé: ver tele con mi peque, tiradotas panza arriba, cocinar algo rico, abrazar a mi marido todo el tiempo que pueda e ir a todos los showrooms o ferias donde están mis amigas las emprendedoras. Es algo personal, a mí me relaja, me motiva y me levanta el ánimo. Ya les he contado mil veces pero es que es verdad: para mí es liberador verlas, abrazarlas, contarnos experiencias de maternidad. Justo hoy estuve en Expomaternidad y me encontré con mi comunidad Mamás Blogueras Perú, con Vanessa de Baboo, Paola de Minime, Isabel de Petit Patuk, Daniela de Royal Baby, Fátima de Flamenkita… ¡todas maravillosas, salí feliz!

 

1900339_333269426854353_3523907174055038884_o

Bien endorfineada, les recomiendo esto: cuando sientan el peso del día o de algún problema específico, rían. No se trata de huir, se trata de tomar fuerzas para enfrentar las cosas con la mente más despejada y espíritu positivo. Y si no es suficiente pues… las agujitas no duelen, je.