Qué mochilas tan monas

¿Cuántas veces nos hemos encontrado con carteras hermosas, pero que pesan como un chancho? Si priorizas la elegancia, ni modo, a chantarte la de cuero rompehombro. En cambio, para un fin de semana en el cual vas de aquí para allá como Juana la Cubana, no hay forma de que a los pañitos de bebé, pañales, muda de ropa, muñeca, zapatos, casaquita por si hace frío y lata de Enfagrow, le agregues el peso propio de tu bolso. No te seas cruel.

En este contexto de utilidades e inutilidades, me encontré en Kipling con unas mochilas para mamá. La verdad, no había visto nada parecido. Bien chéveres, la colección se llama Happy Mommy. Ahora, para qué les digo que no, si sí, el precio no es económico, pero ya saben ustedes que muchas veces lo barato sale caro y, por otro lado, hay tema de estilo que es interesante: según como cada una sea, siempre manteniendo la practicidad -imagino-, cada una utiliza un bolso acorde con su forma de ser y de expresarse: colores neutros, colores chillones, de tela, de cuerina, de cuero, de plástico, grandes, chicos, con ruedas, con asas… estas mochilas de las cuales les cuento, por lo que veo, priorizan el toque de elegancia. Chequen el cierre dorado:

mochila kipling

Es decir, la utilidad no ahorca el estilo. Regio el asunto. Encima, tiene estampado con efecto relieve de cocodrilo en color negro -casi mejor para llevármela al trabajo, jiji-.

También hay otro más atrevidito que tiene cambiador, colgadores para el coche y soportes para biberón y juguetes.

kipling 2

Si quieres darles una chequeada, Kipling está en C.C Jockey Plaza, C.C El Polo, C.C Real Plaza Salaverry, C.C Larcomar y San Isidro.

Qué regia esta bendita

Aclaración previa dirigida a mis correligionarias de la maternidad: este no es fashion blog. Es más bien un normal fashion blog, o sea, de vez en cuando encontrarán posts acerca de cómo lucir regias de manera natural, sin algarabías ni medias panty para pantalón que ahora se usan con falda, huácala.

Así que llegó el verano. Pucha, al fin. Bueno, en Lima la cosa aún no se define, pero al menos ya podemos guardar los abrigos, pantalones de corduroy, botas y chompas gruesas. Por ahora, hacen bulto en el closet.

Como ya les he dicho en algún post pasado, pienso que nuestra dignidad de mujer capaz de dar vida y pasarse una noche curando fiebres sin que al día nadie se dé cuenta de que dormimos solo dos horas, supone un outfit a la altura. Sin chiboladas ni elengaterías innecesarias, claro. Por ejemplo: el uso de bbds (que la Real Academía dice “bivirís”, como ropa interior de hombres :/ ) creo que ya fue, a menos que tengas este cuerpecito photoshopeado de hombros sin mofles y clavícula alineada con regla:

sa lila

Ni hablar. Comodidad y frescura no son un reto a la naturaleza #nothingisimpossible. Chequeen (y díganme si no se ve mostro y casual):

blusa mujer manga corta

¡No olvidar los zapatos! ¿Cual hubiera sido perfecto? Creo que estos ;):

balerinas beige

 

No hace falta tener el cuerpito de estas niñas (si lo tienen, ¡aleluya!) para pretender lucir mínimamente parecidas #soñarnocuestanada. Quid: las combinaciones. Blusa o camiseta navy (la primera) con pantalón blanco (ojo que no se vea el calzóoon), o los pantalones de colores básicos como rojo o verde.

moda que te acomoda

Una camiseta blanca con estampado y jean (como la cuarta niña escuálida) no tiene por qué ser solo el outfit para hacer limpieza en la casa. Si te pones unos zapatos como estos, queda bravazo (la parte blanca es de charol.. ahí está el detalle:

balerinas blanco y negro¿Te compraste en invierno blusas manga larga? Yo sí. Good news: ¡se pueden usar en verano! Una remangadita sutil y saludable, y listo. Meter en el cajón una ropita como esta es un desperdicio y cada prenda bien usada, en cuestión de imagen, cuenta 😉 (personalmente, yo me la pondría con balerinas).

 

blusa para gorditas

balerinas rojas

Las blusas tipo peplum (esas que tiene como un vuelito a partir de la cintura) son perfectas para esconder caletamente la pancita maternal que quienes como yo no logramos aplanar. Con un collar delgadito, tipo cola de ratón, se ve bravazo, aunque en en este caso no hace falta porque los aretes son grandes y el pelo es largo. Un toque aburrido sería ponerle zapatos azules, pero unos coral con plataforma son demasiado lindos (entre el peplum y los tacos, tu cuerpo queda como rehecho en Morillas):

camiseta peplum

sandalias con plataforma

El look hippie chic también tiene lo suyo, las alpargatas son lo máximo pero ojo… todo debe ser armonioso, con una blusa de seda no sé qué tanto pegue…

hippie chic

 

Finalmente (por hoy), las minifaldas a nuestra “altura maternal” ¡ya no pegan! Las midi, o sea, un poquín por debajo de la rodilla, quedan espectaculares:

falda midi

Espero que el post y les haya dado ideas para dejar la ropita de quinceañera y empezar a levantar miradas que en silencio digan: “Qué regia esta maldita, con hijos y todo se da tiempo de verse bien. La maternidad le ha favorecido”. Si supieran, jaja…

Cómo viajar con los peques y no querer lanzarse por la ventana

El título es un tanto mentiroso. Creo que cuando se viaja con niños, en algún momento aparece la desesperación: tuya, de ellos, del resto de pasajeros. Casi histeria colectiva. Pero si se tienen en cuenta algunas medidas, el drama puede ser menor y quizás hasta se atreva una a volver a intentarlo.

Yo viajé hace poco a España, en avión, 12 horas de ida y 12 de vuelta. Sin embargo, creo que esto vale para cualquier tipo de movimiento vehicular que no sea de la casa al nido, del nido a la casa y vueltitas por el estilo. Por ejemplo, ahora que vamos a la playa, oh-oh-ohohoh…

  • Antes de hacer la lista de cosas que se llevarán, mapea bien a dónde irás: qué clima hace, qué tipo de comida se come, cómo se suele trasladar la gente, el cambio horario, cuánto tiempo durará la estadía. Ten en cuenta que para tus niños, sobre todo si son muy pequeños, el esquema de su rutina cambiará por completo.
  • Una vez definido el asunto, pregúntate: ¿comerá lo que hay allí? ¿La ropa que le lleve será la adecuada? ¿Cómo es mejor transportarlo, en coche, mei tai o caminando a pierna suelta?

viajar con niños

Sobre esto, te cuento qué me ocurrió a mí: metí en su maleta perro, gato y pericote contra el frío y no usó casi nada. Sucede que en Europa hay calefacción, con lo cual en la casa de sus abus andaba en body, ¡plop! Además, para la calle un casacón que le compré allá fue lo único capaz de protegerla de los 0 grados. No llegó a adaptarse a nuevas comidas, así que repitió arroz, pollo, fideos y atún porque era lo más parecido a lo que conoce y le gusta. Por último: llevé coche, el cual me sirvió de mucho por las distancias que caminamos, pero no preví que allá los peques (no necesariamente bebés) usan un saco de dormir para ir calientitos. Otro craso error: no llevar mi mei tai. A Cris le dio mamitis y quería que solo yo la cargara. Mi espalda me está cobrando hasta el impuesto a la renta del año pasado :/

como viajar con niños

Sigamos:

  • Calcula las horas de viaje para no alterar luego su periodo de sueño normal. Si hace falta (y esto, con autorización del pediatra), dale un mate relajante o “gotitas mágicas”, o sea, algún antihistamínico. Ojo, no abuses, solo la dosis indicada.
  • Lleva para el camino una cartera grande donde puedas meter tus cosas y lo que pueda distraer a los peques: cuentos, muñecas, videos, etc. Todo ello pensando en el tiempo que durará el traslado (si es muy largo, ve bajándote unas cuantas horas de sus series preferidas).
  • Si toma biberón todavía, aunque creas que en el camino te darán agua, asegúrate llevando un par de botellitas, nunca se sabe lo que puede pasar.

Como te dije en el anterior post: mucha paciencia. Un viaje, por más que lo haya hecho muchas veces, es una experiencia que rompe con lo que vive usualmente. Piensa en ti misma: ¿cómo te sientes en un avión, en una carretera, sin poder dormir a gusto ni estirar las piernas? Pues ellos, peor. Cariño, empatía son la clave. No es exceso de engreimiento, es ponerte en sus zapatos viajeros.

como viajar con niños

Féminas femeninas

Soy mujer pero nunca he sido del todo “femenina”. Los modales suaves y coquetos nunca fueron lo mío. Incluso, cuando era chiquilla, me gustaba vestir de negro, camiseta de Nirvana, Converse en las patitas y a pasear. Luego, cuando entré a trabajar a una empresa de cosméticos, me fui “reformando”, aunque no del todo. Pero, al menos, aprendí a arreglarme y a apreciar la belleza que tenemos todas las mujeres.

Alguna de ustedes me dirá: yo sé perfectamente qué ponerme. Me gustan las botas, los jeans rotos y cero maquillaje. Todo al natural. Eso no me hace ni más ni menos mujer, porque mi valor es intrínseco, no dependo de ningún modelito de Carolina Herrera. Es cierto, las personas valemos muchísimo por el simple hecho de ser personas, pero… las mujeres y los hombres somos distintos, tenemos características no solo físicas sino fisiológicas que nos marcan. Y la apariencia, a mi entender, debería tener al menos un poco de coherencia con lo que somos: sensibles, intuitivas, detallistas, entregadas…

Por eso me aficioné a la moda, no la de pasarelas sino la del día a día. Sí, la de Stacey & Clinton, ese buen par de Discovery Home & Health que te da consejos sobre cómo vestir según tu cuerpo, qué es casual y qué es elegante, qué corte de pelo y maquillaje le va bien a tu rostro… reconozcámoslo: estamos en un momento de la historia donde los parámetros de armonía no son del todo claros y necesitamos ayuda si no queremos quedarnos en nuestras propias etiquetas.

A la forma de vestir, hay un añadido que nunca había percibido con claridad, hasta que ayer me encontré con una amiga, la cual me dio muchas pistas: los modales. Ella ha empezado una marca para mujeres llamada “Gil París”, que quiere rescatar los valores que la vida loca nos ha hecho perder un poco.

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Fui a su casa y, de pronto, me encontró parada con las piernas abiertas. Me dijo: “Cierra las piernas”. Al comienzo pensé: “¿Y qué más da?”, pero me hizo verme en un espejo de cuerpo entero y la verdad, me veía horrible. Luego me enseñó unas joyas que había diseñado y, al ver cómo se veía todo tan delicadito en las manos, me animé por un par de cosas.

bisuteria fina

Algunas pulseras de Gil Paris

 

Bisutería fina Gil Paris

No quiero caer en extremos -todas tenemos un lado rudo que es necesario en la vida-, pero a veces creo que deberíamos cultivar el “ser femeninas” un poco más. No puede ser tan difícil, está en nuestra naturaleza. La que lo logre más rápido, me avisa 😉

 

Mi mini chiquivieja

La primera vez que fui a Zara Kids, casi me desmayo. Los maniquís de peques estaban vestidos con ropa que quería ¡para míiii! Demasiado linda, demasiado cool, unas tenidas recontra tiernas, prácticas, libres. Me encantó. Husmeé todo pero solo pude comprar lo que mi conciencia me dictaba: unos hermosos botines talla 19 para el invierno 2014 de mi Cris (no sé si les pasa, pero desde que soy mamá no me interesa comprarme ropa… ¡todo lo quiero para la peque!).

Cada fin de semana, me esmero en vestirla lindo. Es mi momento con ella, es cuando puedo vestir a mi muñeca viviente. Y me fluyen las ideas. Y mi tendencia, que sé reforzó con aquel shock emocional en Zara, es vestirla como una mini mujercita. Me encanta verla con su jean, correa, alpargatas, cola de caballo de 2 cm de largo (en realidad son como 10 cm pero como es súper rizada, se le encoge todita, jaja). Alguna vez conocí una marca que hacía blusas para mamá – hija, hermosas pero caras. Por eso, me basta con convertirla en mi alter ego de la moda, en cómo me gustaría vestirme yo, que disfruto más ver en ella.

El domingo último apliqué pañuelo carambolita de Carambola (choreado de la abu), gancho 3 en 1 en forma de flor andaluz-colombiano de Little Princess, y las mencionadas botitas. ¡¡¡Me quedó de rechupete!!!! Una hipster en potencia…

Cristina con botas de Zara Kids, pañuelo de Carambola y gancho de Little Princess

Cristina con botas de Zara Kids, pañuelo de Carambola y gancho de Little Princess

 

 

Los pañuelos son mi pasión así que… ella también tiene el suyo. Obvio, de Carambola.

pañuelo de Carambola para bebé

El pañuelo de Carambola le hace la tenida espectacular, je.

 

En invierno, el protagonista fue su abrigo de tía marca Baboo. Claro, en un tono celeste tierno.

Súper abrigo de Baboo

Súper abrigo de Baboo

Para dormir, la convertí en Annie. Hasta los rulos tenía, jeje… el camisón de Bleu Ciel fue demasiado.

Camisón de dormir de Bleu Ciel, ¡tan lindo que lo usaría para la calle!

Camisón de dormir de Bleu Ciel, ¡tan lindo que lo usaría para la calle!

Un look urbano de invierno no podía faltar… nuevamente, gracias a Baboo, lo conseguí.

Bufanda practiquísima de Baboo

Bufanda practiquísima de Baboo

La última adquisición es un enterizo que seguro ha aparecido en algún catálogo de verano 2015… pero yo lo encontré en talla 2 años, gracias a Pixie, jiji…

El que compré fue el de la izquierda :)

El que compré fue el de la izquierda 🙂

 

No vayan a pensar que me tiro la plata del mes en ropa para mi hija, noo… familia ajustada somos :s . Pero siempre hay un guardadito con el cual, teniendo básicos, se puede jugar y hacer mil combinaciones y cositas.

De hecho, es también muy lindo ser tradicional: vestiditos de princesas y monadas bellas por el estilo. También, gracias a muchas herencias, tenemos alguito 🙂 . Pero yo prefiero, la verdad, dejar volar mi creatividad y hacer de mi Cris una mini chiquivieja, je.

Lo que no sabías del estrés

Hace unos días, en el lugar donde trabajo, nos dieron una charla acerca de cómo combatir el estrés. Me pareció buenísima, y luego la “completé” con mi sesión de acupuntura – conversa con mi súper doc, Esther Martínez, de Qi Point. Les cuento.

 

acupuntura pediátrica

 

Psicológicamente, para que uno se sienta satisfecho con su día de trabajo (en casa o fuera de ella, ya seas ama de casa o estés en una oficina), una cierta cantidad de estrés es necesaria. Esa adrenalina, ese no sé qué que nos hace tomarnos una infusión de cacao o una Coca Zero y correr como el viento. El problema viene cuando esa cantidad es grande y rebasa nuestras capacidades (intelectuales, físicas, emocionales). Eso no se puede realmente determinar matemáticamente: cuatro actividades que generan presión, son suficientes; ocho, ya son exceso. No, el estrés es “personal”, cada uno tiene su propio nivel y su propia tendencia a asumir las tareas, ya sea de manera relajada o autoexigente.

Para acabar con la teoría: el estrés genera cortisol, un químico que causa síntomas negativos e incluso enfermedades en nuestro cuerpo. De ahí que estén ligados al estrés: contracturas, hipertensión, palpitaciones, dolores de cabeza, etc.

 

mama estresada

 

¿Saben quién es el gran aliado contra este superávit? Un superhéroe llamado endorfina.

 

endorfinas

 

La endorfina le dice al cortisol “¡fuera, aquí mando yo!” y nos vamos relajando. O sea, el quid del asunto es la segregación de endorfina. ¿Y cómo es eso, chico? Liberas endorfina cuando pasas por situaciones agradables: te cuentan una broma, te ríes, das un paseo… el estrés es personal, recuerda: cada uno tiene su propia forma. Por ejemplo, escribiendo un blog 🙂 . Mira esto:

 

diario de una endorfina

 

Yo les cuento la mía, por si les sirve: Dado que soy ALTAMENTE propensa a asumir las responsabilidades como si fueran un martillo, llevo meses con una contractura que no me deja ni masticar por un lado de la boca. Es un dolor que no se lo desearía ni al peor de mis ex (bueno, a uno creo que sí, jaja). Entonces, decidí comenzar un tratamiento con acupuntura, con Esther. Una mujer que además de ser acogedora, paciente y sensible,  es una ejemplar madre de 3 niños y se da el tiempo para seguir ejerciendo su profesión: pediatra y especialista en acupuntura de niños y mamás. No pude caer en mejores manos. Porque, además de lo que supone verme con ella, ¿saben lo que hace la acupuntura? ¡Libera endorfinas! ¡Eureka!

Por supuesto, también estoy tratando de comer sano y de generar esos “momentos agradables” de los que les hablé: ver tele con mi peque, tiradotas panza arriba, cocinar algo rico, abrazar a mi marido todo el tiempo que pueda e ir a todos los showrooms o ferias donde están mis amigas las emprendedoras. Es algo personal, a mí me relaja, me motiva y me levanta el ánimo. Ya les he contado mil veces pero es que es verdad: para mí es liberador verlas, abrazarlas, contarnos experiencias de maternidad. Justo hoy estuve en Expomaternidad y me encontré con mi comunidad Mamás Blogueras Perú, con Vanessa de Baboo, Paola de Minime, Isabel de Petit Patuk, Daniela de Royal Baby, Fátima de Flamenkita… ¡todas maravillosas, salí feliz!

 

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Bien endorfineada, les recomiendo esto: cuando sientan el peso del día o de algún problema específico, rían. No se trata de huir, se trata de tomar fuerzas para enfrentar las cosas con la mente más despejada y espíritu positivo. Y si no es suficiente pues… las agujitas no duelen, je.

De blogueras, tutús y mamás felices

Mi marido resopla cuando lleno la agenda de los fines de semana. Sueña con quedarse los dos días tirado boca arriba sobre el piso de juegos de Cristina, con ella revoloteando alrededor y yo, mirando la tele. O sea, sueña con no hacer nada y la cosa queda ahí, porque tempus breve est y hay que ganarse el Cielo y el pan.

Sàbado 18 de octubre, súper planificado para la fiesta que el grupo Mamás Blogueras Peruanas, al que tengo el orgullo de pertenecer, había organizado para conocernos y que nuestras familias disfruten una fabulosa tarde. La cita fue en Small Place, de Santa Cruz. Primera vez (y no será la última) que iba, es un sitio small, efectivamente, pero tiene todo para que los peques se diviertan. Mostro, me gustó. Realmente, fue una gran idea de las organizadoras, porque pudimos conocernos cara a cara al fin -al menos yo, que me he vuelto medio desastre para los eventos- y comprometernos a juntar esfuerzos para dejar huella en la sociedad. Guau, qué solemne soné… eso es lo que hace estar #UnidasdeCorazón.

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Se podía ir a la fiesta con los niños disfrazados. Siempre odié Halloween, para mí 31 de octubre es el Día de la Canción Criolla y punto, pero la verdad es que es deli ver a Cristina disfrazada. El año pasado, cuando tenía 6 meses, mi hermana -su productora- le consiguió un traje de flor. ¡Qué linda se veía mi chola! Esta vez, recurrí nuevamente a la manager. Nada de princesas ni vainas, algo original. Como mi chanchis ahora anda con Pica Pica por anglas y por mangas, quisimos vestirla de Belén Pelo de Oro. Mucha, plata, sister, otra cosa. Google corazón. Click, click, Gallina Pintadita, la primera super star de su vida. Un body estampado, un tutú con pintas, un súper gancho… ¡listo!

Para mi buenísima suerte, el sábado anterior a la cita con mis correligionarias blogueras, mis entrañables amígas emprendedoras me habían invitado al coctel de presentación del primer pop up store del Perú, abierto por ellas, claro -son unas tigresas esas chicas, y tienen un corazón tan grande que me instalaría allí todos los sábados-: El Oasis de Nómada. Como es una tienda multimarca de la que les contaré pronto, conocí a nuevas panas de esas que te enganchan para siempre: las venezolanas Amelie y Yarnil de Little Princess.

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Su marca es de accesorios para niñas, pero créanme que pasé media hora divertidísima con ellas probándome cositas (como la vincha de dos flores de la foto) y por supuesto, mirando ganchos para Cris. A propósito de eso, les conté del disfraz que quería hacerle a mi gordis y me dijeron que ellas ¡hacían tutús y ganchos personalizados! Lo máximo, gol de penal en el último minuto, teniendo en cuenta que mis días últimamente duran 30 segundos y con las justas podría ver lo del body.

El alter ego de la Gallina Pintadita quedó así:

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Qué delicia verla andar con su tutú paradito, que no se quitó en toda la tarde y que volvió a usar hoy en la mañana. Mi hija de año y medio no podía más con nueva faceta. Y yo, no podía dejar de contarles lo feliz que me siento de ser mamá.

Mis top de Expobebé

Desde el año pasado, soy fija en Expobebé. Es mi pequeña Feria del Hogar, en este caso, de mi hogar.

Sin más preámbulo, les cuento a continuación lo que me pareció altamente recomendable en la última edición (junio 2014):

1. Go Baby Music:

Aunque ahora en tu vida solo exista Pocoyó o Peppa Pig, oink oink, en algún resquicio de tu vida quedaron Los Beatles, Kiss, o Pearl Jam. O todos. Cuando recordamos nuestras canciones del lonchecito, quisiéramos vestir a nuestros peques como lo hacíamos nosotros. En mi caso, con camisetas que tenían a Kurt Cobain tan grande como mi tórax. Era un básico en mi outfit, je. Esta marca tiene prendas con un estampado gracioso y el nombre del grupo preferido, con un creativo juego de palabras. NOTA: La primera vez que mi Cris usó un body de Los Beatles, el estampado se cuarteó en la segunda puesta. No reclamé porque, en fin, la vida se pasa, pero me pareció justo en esta oportunidad acercarme y decirlo. Y tan o más justa fue la dueña, quien me persiguió por no sé cuántos pasillos para decirme que tenía algo que darme por el incidente: otra linda camiseta hecha de un algodón muy rico. ¡Gracias!

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2. Cotocon:

Este fue un grato descubrimiento. Tienen un zapatitos personalizados para antes de que el bebé camine. Preciosos y a buen precio. ¡Miren estas monadas para invierno! (lástima que mi Cris ya camine, buah).


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3. Dbb y más:

Accesorios. Los básicos, pero nada de Mini Mouse o Winnie the Pooh. Diseños coloridos, bien hechecitos y muy prácticos. ¿Lo que más me gustó? Todos los organizadores. Motivan a ordenar (a que enseñemos a los peques a hacerlo, en realidad) y decoran el cuarto ¡lindo!

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4. Petit Patuk:

Sus diseños vintage y variedad de accesorios son geniales. Yo los vengo usando desde hace un tiempo… no pasas desapercibida 😉 (¡y están con descuentos en su tienda!).

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Bueno, eso es todo por ahora. Había varios stands con cosas lindas pero estas marcas me marcaron por su originalidad. Vale la pena darle una miradita a sus fan page y conocerlas un poco más :).

La magia del porteo

El porteo. Cuando nació Cristina (bueno, durante todo el embarazo también), usé un tanto compulsivamente mi aparatito de la manzana para informarme de todo lo que me pudiera ser útil y calmar mis ansias de tener el control sobre lo desconocido (ejem, bueno, ahora poco a poco voy aprendiendo que eso del “control” es un sueño de opio… pero será tema de otro post).

Un buen día, me encontré con algo así:

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¿Porteo? Um, sonaba bien. Distaba del “déjala llorar y se acostumbrará a estar solita en su cuna” y al “¡no la acostumbres a brazos!”. Porque, no me van a negar que lo natural es que si bien una está cansada, lo que quiere es tener a su bebé siempre muy cerquita. Atrás había quedado mi concepción de los “portawawas” como meros elementos prácticos de sobrevivencia. Ahora había un motivo más importante.

Felizmente, el textito venía con el nombre de la marca que ofrecía esta especie de fulares: Minime. De hecho, sabía que había muchas más, y como buena consumidora informada me contacté con Paola Carrillo, la dueña, para preguntarle cuál era su ventaja diferencial, benchmarking, branding y toda la huachanhuer necesaria. En resumen, me dijo que fuera a probar. Y probé. Y compré. Y fui feliz.

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A los 7 meses de Cris, conocí a mi Begoña, de Mei Tai Afrodita y la hora del Té en el primer showroom al que he ido en mi vida, poco antes de Navidad. Debo confesar que me sentí un tanto “sometida” cuando me probé el mei tai que me enseñó. Además, Cristina lloraba, hacía calor… pero me gustó y me fui sin comprar. Y no fui feliz, porque ya la duda se me había sembrado.

Reposé la idea y volví a un showroom, estaba vez solo de bebés: Las Pecas. Lo volví a probar, pero no tenía dinero, así que acordé un día con Begoña para vernos y hacer la transacción. Fue maravilloso porque pasamos una tarde madre-hijos juntas, compartiendo dudas, temores y todos esos diablos azules maternales.

Salir con mi hija puesta en el mei tai es algo invalorable para mí y para ella. El mundo quizás vea a una mamá con una niña colgada, pobre espalda, qué horror en estos tiempos donde hay coches y canguros más prácticos. Bah. Ayer probé por primera vez sentarla en mi espalda. Emocionante. Me crucé con una señora de la sierra que llevaba a su bebé en un fular multicolor, también en su espalda, y me provocó decirle que, aunque quizás lo hacía –conscientemente- solo por necesidad, era para mí inspiradora y ejemplar.

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Un humilde consejo: sal a pasear con tu hijo. Camina, respira. Y si puedes, portea. Que conozca el mundo de tu mano, o cerca de tu rostro –mientras se pueda–. Tú, como nadie, le podrás explicar muchas cosas. Él se sentirá muy seguro de que mamá esté cerca, y se refugiará en ti si algo lo asusta.

Ahora que ando unos días sin auto, estoy caminando (si no hace mucho frío, tampoco se trata de exponer a mi bebé). Ayer Raúl me dijo: “Mira, ni bien hemos salido y ya está dormidita”. Sonreí, crucé la pista y le dije: “Es la magia del porteo”.

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¿Cómo se viste mamá?

Cuando di a luz a Cristina, me gustaba pensar que ya se me veía como mamá, físicamente hablando. ¡Es que una se queda tan distinta! (por no decir gorda). En realidad, más que gustarme, era mi perfecta excusa para lucir sin roche mis nuevas caderas, espalda, brazos y panza.

Pasado ya un año y poco más, he recuperado al 90% mi cuerpo de antes. No sé si algún día llegue al cien, menos aún cuando quisiera que Dios me mandara otro milagrito pronto, pero aún así me sigue rondando la idea de que convertirse en mamá es tan, cómo decirlo, “honorable”, que casi deberíamos llevar siempre un sticker de estrellita dorada en la frente.

El tema es que, en mi opinión, nuestra forma de vestirnos debe también proyectar nuestro nuevo “status”. No digo que una ande con cosas raras, pero -repito, es mi punto de vista- creo que hay que tomar una nueva conciencia: nuestros hijos nos miran… nuestros hijos comparan… somos su modelo y tenemos que estar a la altura de las circunstancias.

Si tenemos hijas mujeres, y nos ven que andamos todo el día en pijama, por ejemplo, es probable que ellas repitan el patrón… y así sucesivamente.

Dicho esto, y sabiendo que las mamás no solemos tener tiempo para andar escogiendo qué está de moda, qué me queda lindo, ay mi laciado brasilero, ¡debo ir a que me pongan uñas acrílicas!, les propongo algunas ideas que se toman del armario o que pueden suponer una compra merecida.

Empecemos. Por más o menos edad que tengamos, no luce vestirnos con look de quinceañera. No nos pega. Es como para que nos digan “oye, tía, ubícate, pues”. Pero tampoco, al menos en mi caso, podemos ir siempre elegantosas… menos aún cuando trabajas de lunes a viernes y los fines de semana quieres todo menos recordar el trabajo, incluido el vestuario. Entonces, ¿qué me pongo? Algo casual. Y si hay mucho tiempo de descanso -parque, paseo en bici, cine con los peques-, muy casual. Por ejemplo, unas zapatillas tipo converse con un jean y una chompa. Peeero… el detalle está en CÓMO ES cada uno de estos elementos.

Unas zapatillas sucias y roídas de niña grunge, fuera. Unas zapatillas decentes, limpias, alegres, cómodas y con estilo como las de Victoria, excelente. Aquí un modelito:

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Como ven, se luce fresca, con estilo, y a la vez… ¡con zapatillas! Qué rico es eso, ¿no? Además, para la tenida “muy muy casual”, se pueden usar los boyfriend jeans de Blume, como se ve aquí:

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Si queremos algo informal, pero con su toque de elegantosidad, miren esto: outfit con jeans y casaca de cuero, zapatillas Victoria y… ¡un clutch!

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Creo que nos quedó claro… Y si quieren algo más abrigador, he visto que ha llegado a Lima la colección de invierno:

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¿Y para arriba? Lo que la imaginación les dé, pero recuerden que tiene que ser el balance con la parte inferior. O sea, si van a usar zapatillas, no se pongan una polera de pijama. Puede ser una blusa a cuadros o una chompa tejida. Esta uso yo, de Blume, y es mi favorita en estos días de invierno en los cuales sale la luna, sale el sol, sale la Majo con su diversión:

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No olviden los accesorios: recuerden, la idea es lucir cómodas, frescas, juveniles, pero con PORTE… entonces, una cartera de tela no es una buena opción. Una que usaríamos para el trabajo, sí, o un morral, pero que tenga un broche dorado o sea vea decente. Los foulards, como saben, son mi pasión, así que si los usan, recuerden que sean unos bonitos que jalen el ojo hacia nuestro rostro.

Y aunque no soy modelo, para qué negar que me encanta esta foto (zapatillas Victoria, chompa tejida de Blume y foulard de Carambola. La modelito de atrás es Cristina, a esa sí que no la puedo linkear, je.

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